Nuestros ingredientes
El alma de cada creación
Vainilla Bourbon de Madagascar
Utilizamos vainilla Bourbon de Madagascar, reconocida por su aroma dulce y cremoso, con notas florales y afrutadas.
Trabajar con vaina natural —y no con esencias— marca la diferencia en cremas y elaboraciones, aportando profundidad, matices y un aroma irremplazable que se percibe desde el primer bocado.
Chocolate belga premium
Trabajamos con chocolate belga de alta calidad, seleccionado por su equilibrio entre intensidad, amargor y redondez en boca. Utilizamos coberturas con un alto porcentaje de cacao, ideales para ganaches y cremas donde el chocolate es protagonista sin resultar pesado.
Su textura fina y su comportamiento constante en obrador nos ayudan a conseguir cremas más sedosas, acabados más limpios y sabores más equilibrados. Elegimos chocolates que aportan profundidad y carácter, evitando perfiles excesivamente dulces o planos.
Mantequilla de calidad
Trabajamos con mantequilla francesa en las elaboraciones donde su sabor, textura y comportamiento marcan una diferencia clara. Su perfil lácteo, limpio y elegante nos ayuda a construir cremas, masas y rellenos más equilibrados, sin sensación pesada.
En elaboraciones como las cremas de mantequilla, buscamos una materia grasa que se integre de forma homogénea, aporte untuosidad y respete el resto de sabores. La mantequilla no debe imponerse: debe sostener la textura, redondear el conjunto y acompañar al producto.
Frutas seleccionadas
Seleccionamos fruta fresca y en su punto siempre que la elaboración lo permite. Buscamos fruta con sabor, acidez y madurez suficientes para aportar presencia real al conjunto.
La fruta nos ayuda a equilibrar cremas, chocolates y masas, aportando frescura, contraste y una sensación más ligera en boca.
Ingredientes locales
Priorizamos ingredientes de proximidad siempre que encajan con la calidad que buscamos y con la disponibilidad real del producto.
En ingredientes como huevos o lácteos, valoramos especialmente la frescura, la regularidad y la confianza en el proveedor. Lo local tiene sentido cuando mejora el resultado y nos ayuda a trabajar con más criterio.
El tiempo como ingrediente
El tiempo también forma parte de nuestra manera de trabajar. Algunas masas necesitan reposo, algunas cremas maduran en frío para ganar profundidad y muchas elaboraciones requieren planificación para llegar al punto adecuado.
No todo se puede acelerar sin perder calidad. Respetar los tiempos de reposo, enfriado y montaje nos permite trabajar mejor las texturas, los aromas y el equilibrio final de cada creación.